02 agosto 2005

Firma Invitada: Juanjo Palacios (Zona Negativa)

Como lo prometido es deuda, aquí tenéis la segunda entrega de Firma Invitada. En esta ocasión, ha sido Juanjo Palacios, colega de Zona Negativa, quien ha tenido la amabilidad de dedicar parte de su tiempo a currarse esta estupenda reflexión acerca del presente y futuro del mundo del cómic.

Por cierto, fue precisamente Juanjo quien me dio la idea de esta sección, así que le estoy doblemente agradecido. Sin más, os dejo con su estupendo artículo.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

UN NUEVO BOOM Medio en serio o medio en broma, Mark Millar hizo hace unos años un curioso vaticinio. Se aventuró a afirmar que allá por el 2005 el mundo del cómic experimentaría un nuevo boom que lo llevaría a la cima del éxito que tantas veces ha ocupado en el pasado. Si miramos los fríos informes de ventas que hacen públicos empresas como la distribuidora americana Diamond, sí se puede confirmar una mejora en el estado de salud del medio respecto al periodo situado hace una década, pero desde luego aunque las ventas hayan aumentado no se han disparado ni mucho menos, como cabría esperar de un boom como el que describe Millar. Sin embargo la calidad media de los productos tebeísticos que salen al mercado sí que ha aumentado de una manera muy significativa, además de ampliarse su diversidad hasta poner a nuestra disposición una vasta oferta que complica el no encontrar algo de nuestro gusto si realmente hemos buscado bien. Entonces, aunque las ventas hayan subido algún que otro peldaño y las estándares de calidad lleven ya recorridos un par de escaleras, ¿podemos hablar realmente de un boom a día de hoy? Yo creo que sí, pero porque al Noveno Arte le ha echado una mano su hermano mellizo, el Cine. Un vistazo rápido a la memoria colectiva reciente nos recuerda que algunos de los fenómenos comerciales que más han destacado en las carteleras, y por sinergia, en el sector del dvd, videojuegos y demás variantes del merchandising han tenido su fuente de inspiración en personajes nacidos en las viñetas. Desde ejemplos tan obvios como Spider-Man, Batman o X-Men a otros quizá no tan evidentes para el consumidor profano como la saga de Matrix , Buffy, Los Increíbles o Sky High. Podríamos darle mil vueltas al tema de que la falta de ideas en Hollywood es la que lleva a la búsqueda de filones en otros campos, pero el caso es que aun habiendo contado con sonados fracasos como Catwoman o Elektra, las adaptaciones de cómics han dejado un buen puñado de maravillas como Camino a Perdición, X1 y X2, Batman Begins, Sin City, Spider-Man 1 y 2, Una Historia de Violencia, etc. Y como sería absurdo referirse únicamente a lo que nos lleva desde el otro lado del Atlántico, también es necesario mencionar los saltos al cine de Mortadelo y Filemón, Astérix y Obélix, Lucky Lucke y Los Dalton, Blueberry, ... Esa avalancha de adaptaciones la han liderado en la caja registradora los superhéroes, tal vez porque bien enfocados ofrecen un entretenimiento más vistoso y accesible al público general, más reacio en su mayoría a gastar su dinero en contemplar los devaneos psicológicos de un coloso como Hulk que en una aventura colorista como la de los 4-F. En todo caso, con fracasos o sin ellos, los superhéroes como adalides del tebeo están hoy más de moda que nunca, y es en ese hecho en donde creo que se localiza el boom predicho por Mark Millar. Lo vi así de claro cuando pasaron por la tele un anuncio de Mimosín en el que el tierno osito de tela hacía el Superman con una capa atada al cuello. Y este es solo uno de los muchos ejemplos, porque se pueden poner más, como el anuncio de telefonía con superhombre de por medio, o aquél episodio de Los Serrano en el que el niño traza su trayectoria superheroica. Los estudios de cine aprovechan la mínima ocasión para adquirir los derechos de los cómics más variopintos, porque quien sabe si detrás de alguno de ellos no se esconde el siguiente Spider-Man o Batman, o incluso el siguiente Hellboy o Constantine, que para el caso vendieron una nada desdeñable cantidad de dvds. Como si de una surrealista versión de La Guerra Fría se tratase, los cómics son utilizados como armas arrojadizas en la batalla por el trozo más grande de tarta con tal vehemencia, que los temores de que la receta termine por empalagar nos hacen temblar a los lectores que estábamos ahí antes de que todo esto se convirtiese en una moda del nuevo siglo. De todas maneras habrá que ser optimistas al respecto, porque si ni gente como Jackie Chan o Tom Cruise, con méritos más que sobrados para haber aburrido a éstas alturas al personal no lo han hecho aún, ¿por qué no van a poder sobrevolar igualmente los superhéroes un obstáculo así?

4 comentarios:

Toni Boix dijo...

¡Juanjo unchained! A ver si te marcas más reflexiones de estas, que dan de sí para discutir un rato. Un abrazo.

From Jell dijo...

¡Gran post!.
Estoy contigo ,el comic esta viviendo un gran momento gracias a la influencia de la gran pantalla.

SaludOs!.

Pablo Gutiérrez dijo...

Lo mejor: Pedazo de disertación filosófica.
Lo peor: Me ha pisado el tema. :P

Un saludo a todos y enhorabuena por tu blog, David.

David Fernández dijo...

muchas gracias, Pablo! :) pasa por aqui cuando quieras, es tu casa!

Un saludo!

David