06 octubre 2005

Firma Invitada: Laintxo (La Espada de Orión / Es la Hora de las Tortas)

Tras semanas de ausencia, regresa a Aquí Huele a Azufre.. la sección "Firma Invitada". Hoy tenemos la suerte de poder contar con la participación de Laintxo, bloggero de pro, y artífice de la genial bitácora La Espada de Orión, y copartícipe de Es La Hora de Las Tortas.
El tema de su estupendo artículo, un interesante repaso y reflexión sobre la década de los 90 en el comic-book americano.
Agradeciéndole de nuevo a Laintxo su colaboración, y comentando que el sábado colgaré un artículo sobre Leave it to Chance, de James Robinson y Paul Smith en Zona Negativa, os dejo con el artículo.
Un saludo y hasta pronto! (eso espero)
LOS 90: LOS AÑOS OSCUROS Los que sean más o menos asiduos de La espada de Orión y sabrán que tanto el que escribe esto como los otros dos colaboradores ocasionales somos fanáticos de los comics de los años 80. Puede que así dicho suene un poco fuerte, pero tampoco es para menos. Estamos ante la década de Watchmen y Dark Knight revolucionando el género de superhéroes, los años en que los X-Men de Claremont y el Superman de Byrne llevaban a los más alto las historietas de tíos en mallas y otros muchísimos que darían para rellenar casi un blog entero (a post diario). Quizá, además de por sus méritos propios, los años noventa por contraste resulten tan nefastos en líneas generales. Los años 90 en el mundo del comic se podrían resumir en dos términos: Imagen y Especulación. McFarlane en estado puro¿Imagen por que? Sé que casi no hace falta que os responda, pero voy a hacerlo para meternos en situación. A principios de los 90 hubo toda una serie de autores que comenzaron a despuntar. En común tenían su juventud y que todos eran dibujantes. Además todos ellos venían con una nueva estética debajo del brazo y ganas de comerse el mundo. El público respondió con mucho más éxito del esperado y esos jóvenes dibujantes se convirtieron en estrellas. Este éxito combinado con esa pasión y esas ganas de hacerse un hueco entre los grandes motivaron que dichos dibujantes tomaran el mercado. Cuando se produjo esta explosión, la plantilla al completo de estos niños terribles trabajaban para Marvel, pese a que muchos se habían formado en DC. Así Todd McFarlane y Erik Larsen se hicieron con Spiderman, mientras que Jim Lee, Whilce Portaccio, Rob Liefeld y Marc Silvestri se adueñan de los mutantes. Con las dos franquicias más grandes de Marvel, el mercado era suyo. textoalternativo Sumado a esto se encuentra el hecho de las grandes editoriales surgieron estrategias como los continuos crossovers, las portadas alternativas o con efectos especiales. Aún estando todo preparado para vender, nadie esperaba los 2,5 millones de ejemplares vendidos de Spiderman de McFarlane, los 4 millones X-Force de Liefeld o los 8 millones de los X-Men de Jim Lee. Este grupo de hot artist (término que se acuñó en esta época) se habían hecho los amos del cotarro, querían más y Marvel no les dio lo que pedían (derechos de sus personajes, aunque lo que querían era más dinero). El paso siguiente fue la fundación de Image. Los seis antes comentados se unieron a Jim Valentino (con más experiencia en el campo de las independientes) y crearon una editorial que hacía honor a su nombre. Toda una línea de tebeos en los que lo único que encontrábamos era pura imagen: dibujantes hot, personajes plagiados, colores infográficos, portadas múltiples...

Jim Lee: la espectacularidad por encima de todo

La respuesta de las grandes editoriales fue responder con más de lo mismo y esto generó los peores años del comic en cuanto a calidad. Es cierto que en esta época se dieron joyas como Sandman, Clandestine o Starman, pero eran las menos y no eran tan cool como los festivales de dientes apretados, batallas desde la primera página, splash pages omnipresentes y rayitas a tutiplén. Incluso autores consagrados cambiaron de estilo para adoptar el estilo hot y los guionistas aprendieron a guionizar como si fueran un dibujante de Image. Pero todo este tema seguía vendiendo... al menos durante un tiempo. Por otro lado se comenzó a dar un fuerte fenómeno de especulación. Los frikis yankis compraban varias copias de cada número para revender más tarde a precios exorbitantes. El boom no paraba de crecer y parecía que este tipo de mercado no se acabaría nunca... hasta que se acabó. Los frikis éramos tontos, pero hasta cierto punto. Consciente o inconscientemente nos empezábamos a dar cuenta de cuál era el mérito de aquellos comics: La novedad. Una vez lo nuevo no nos llenaba como antes, nos íbamos percatando de lo que algunos decían hace mucho. Esos comics no tenían guión y estaban plagados de errores. Incluso algunos de los autores hot abanderados cambiaron poco a poco de planteamiento, ellos también lo habían visto pero era demasiado tarde. Llegó la bancarrota de Marvel. A DC le valió el estar respaldada por Warner, porque ni La Muerte de Superman (otro de los burdos trucos de la época) pudo salvarla de un salvaje descenso de ventas. Ni Image vendía como antes. La industria estaba en crisis porque el comic mainstream sufría la mayor crisis creativa de su historia.

textoalternativoY así sin venir a cuento, un tipo (guionista) que llevaba varios años en el negocio sin que nadie se diera cuenta se percató de que era hora de recuperar los superhéroes en toda su grandeza. Sabía que era los superhéroes clásicos eran algo con menos tirón que la vieja novedad de Image pero con una fecha de caducidad mucho más distante. Acompañado por un ilustrador entonces desconocido se embarcó en una obra que marcaría el inicio del fin del ciclo de mecha corta de las grandes armas y los dientes apretados. El guionista se llamaba Kurt Busiek, el dibujante Alex Ross y la obra Marvels. Aunque considero a Busiek un gran guionista no me parece que Marvels sea una obra equiparable a las grandes de los 80, pero si hay que reconocer que fue un gran comic en el momento concreto y que fue la responsable de que las cosas fuesen cambiando y de que volviéramos a leer tebeos a gusto. Ya hacia el año 2000 llegaría Joe Quesada con su Marvel Knights y, con él Kevin Smith el primer bombazo del mundo del cine, que daría lugar a la etapa en la que aún nos encontramos sumergidos. Pero eso es otra historia...

4 comentarios:

Ovidio dijo...

Genial, un repaso a lo ocurrido en los 90. En verdad, si te paras a pensar, esa década ofreció malos cómics, cómics basura a mansalva, pero aún así, salieron obras que dejan con la boca abierta, y no son pocas.

Solo hay que ver la línea Vértigo de esa época para comprobarlo.
Pero sí, solo por aquello de la crisis en las editoriales americanas ya es una década nefasta.

Sobre Marvels, la consideró una joya, un gran cómic.

Saludos.

From Jell dijo...

Gran post Alain.


SaludOs.

IvánN Díaz dijo...

yo siempre digo que, visto en perspectiva, los 90 no fueron tan malos...

Lo que nunca he entendido es la especulación. Sobre todo la española, cuando entré por primera vez a una librería especializada (en Madrid, este año...) y vi los precios a los que estaban vendiendo algunos cómics mutantes (los guionizados por Portaccio O_o) flipé. Aquí los cómics los venden a precio de portada y hasta rebajados...

Toni Boix dijo...

Genial el post.