18 octubre 2005

STEAMBOY, de Katsuhiro Ôtomo

Dirección: Katsuhiro Ôtomo. Guión:Sadayuki Murai y Katsuhiro Ôtomo. Fotografía: Takeshi Seyama. Música: Steve Jablonsky. Productora: Screen Gems & Steamboy Commitee. Titulo V.O.:Steamboy. Género: animación. Nacionalidad: Japonesa. Duración: 126 min. Año de Producción: 2004.
Hay experiencias que marcan la vida de una persona. En mi caso, y desde la perspectiva de un aficionado al mundo del cine, el visionado de Akira fue una de ellas.
El concepto de cinta de animación que tiene un chaval de 12 años es, por regla general, bastante limitado, y asistir como espectador a la proyección de esa obra maestra cambió por completo mi percepción sobre un género que, más allá de clichés, tópicos y prejuicios reiterados a lo largo de los años, ofrece posibilidades sólo limitadas por el talento y la imaginación de los autores.
Partiendo de esta base, y siempre según mi opinión, todo proyecto de animación encabezado por Ôtomo se merece, como mínimo, la oportunidad de ser visionada, más allá de que su resultado final sea más o menos satisfactorio. Dicho lo cual, entremos propiamente en lo que viene a ser la reseña de la película:
SINOPSIS: "Ambientada en la Inglaterra victoriana, esta historia épica de aventuras trata sobre un joven inventor llamado Ray. Un día, éste recibe una misteriosa bola metálica de su abuelo Lloyd, un gran científico. A partir de ese momento Ray entra en un mundo de increíble intriga y aventura. La bola metálica resulta ser una llave secreta a una fuerza de incomparable poder. Pero existen poderosas instituciones que desean apoderarse de la llave y la lucha por hacerse con ella será por tierra, mar y aire. Ray se embarca en la más excitante aventura de su vida".
Pese a no alcanzar las cotas de calidad de la genial Akira, Steamboy es un claro ejemplo de hasta que punto la aplicación coherente de las más modernas técnicas de animación pueden justificar, independientemente de la mayor o menor entidad del guión, pagar lo que vale la entrada del cine. A lo largo de sus 126 minutos de duración, Ôtomo narra una curiosa historia centrada en los peligros del progreso y de la tecnología cuando son utilizados para fines inapropiados. Desde la óptica de Ray, joven curioso e inquieto, heredero de un talento especial para la mecánica, visitamos un Londres del S.XIX, remodelado en base a la estética Steampunk (subgénero de ficción especulativa situado en emplazamientos históricos alternativos. Más información, aquí).
La atractiva premisa inicial carece de las implicaciones y de la profundidad de otras obras del genial director nipón, posiblemente debido a la conveniencia de adaptar el estilo de Ôtomo a un sector más amplio del público potencial. Pero ello no obsta para que tanto el espectador aficionado al anime, como los novatos en estas lides, disfruten por igual de un apabullante despliegue visual e imaginario, al alcance de pocos autores.
Espectacular, divertida, sorprendente, algo ingenua y predecible por momentos, pero siempre recomendable, Steamboy supone un paso más allá dentro del siempre reivindicable, y tan a menudo denostado género animado. Una joya que por méritos propios merece entrar en el panteón de las obras de la animación. ¡No os la perdáis!
Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo la vi en Sitges y me pareció un tostón del 15... pero bueno, para gustos...

Listo Entertainment dijo...

yo vi un ratito y me largué pq tb me pareció un tostón...
¿quizá tube que haberle echado un poquito más de paciencia al asunto?

en todo caso, le mandamos un abrazo cinéfilico!

David Fernández dijo...

Imagino que, efectivamente, es cuestión de gustos. Si bien es cierto que en momentos puntuales del metraje resulta un tanto carente de ritmo, visualmente es una maravilla.

Un saludo y gracias por los comments!

porlacara dijo...

No la he visto, pero Otomo me parece un maestro en esto de la animación asi que le daré una oportumindad...

Apolo dijo...

Gran artículo, sí señor, lo comparto en su totalidad. Lo que ya no comparto tanto es que sea un tostón, como se ha dicho en los comentarios. Vamos, que puede que no guste pero de ahí a salirse antes de la sala... me parece que no es para tanto, por lo menos a quien le guste la animación ya que yo disfruto sólo observando cómo han llegado a fabricar semejante concatenación de maravillas en movimiento.
David, nos seguimos leyendo por aquí, ya sabes que ando sin conexión pero intento pasarme a menudo (aunque yo tampoco posteo nunca XD)
Un saludo.